
La venta de Mauro Zárate fue un aliciente, ya que 16 millones de dólares no se consiguen todos los días. Y en Vélez saben que con ese dinero tienen que contratar jugadores de peso para poder pelear en el ámbito local. Ricardo La Volpe, DT del conjunto de Liniers, pidió cuatro refuerzos. Uno ya firmó, Víctor Zapata. Los otros tres aún están en veremos, aunque estarían casi confirmados, dado el caudal de dólares que ahora manejan en el “Fortín”.El delantero de peso que pidió el “Bigotón” es Fernando Cavenaghi, hoy en el Bordeaux de Francia. De no concretarse la compra del “Torito”, la segunda opción es el atacante de Boca, Mauro Boselli.Además el ex entrenador “xeneize” quiere un central de renombre y con peso en las dos áreas. Ese defensor sería Rolando Schiavi, que milita en el Gremio, subcampeón de la Copa Libertadores.El cuarto refuerzo será un mediocampista con vocación ofensiva. No se dieron nombres pero llegaría desde Paraguay o Uruguay.

La venta de Mauro Zárate fue un aliciente, ya que 16 millones de dólares no se consiguen todos los días. Y en Vélez saben que con ese dinero tienen que contratar jugadores de peso para poder pelear en el ámbito local. Ricardo La Volpe, DT del conjunto de Liniers, pidió cuatro refuerzos. Uno ya firmó, Víctor Zapata. Los otros tres aún están en veremos, aunque estarían casi confirmados, dado el caudal de dólares que ahora manejan en el “Fortín”. El delantero de peso que pidió el “Bigotón” es Fernando Cavenaghi, hoy en el Bordeaux de Francia. De no concretarse la compra del “Torito”, la segunda opción es el atacante de Boca, Mauro Boselli. Además el ex entrenador “xeneize” quiere un central de renombre y con peso en las dos áreas. Ese defensor sería Rolando Schiavi, que milita en el Gremio, subcampeón de la Copa Libertadores. El cuarto refuerzo será un mediocampista con vocación ofensiva. No se dieron nombres pero llegaría desde Paraguay o Uruguay.
¿Un nuevo delirio?

Roberto Ayala, Santiago Solari, Juan Pablo Sorin, Andrés D''Alessandro... Estos nombres rutilantes sonaron durante el verano una vez que Ramón Díaz aterrizó en Boedo. Obviamente, la mesura era lo aconsejable, ya que el fútbol argentino no suele ser una opción para los que les va bien en el extranjero. Sin embargo, la labia optimista del técnico riojano (y que todos los citados tuvieron un paso por River) hacía prever que algo pudiera ocurrir. Al final, ganó la cordura y ya se sabe que a San Lorenzo no llegó ninguna estrella "europea"."Lo de Ramón no me sorprendió. Me parece un técnico exitoso. Yo debuté con el Tolo (Gallego), pero mi mejor año (2002) fue con él". La frase es de Fernando Cavenaghi, el apellido rutilante que empezó a sonar esta vez, para el nuevo mercado. ¿Empezó a sonar por la onda que le tiró el delantero al técnico o porque el técnico lo pensó antes? Lo cierto es que al Pelado, más allá de que sea una misión muy complicada, le encantaría contar con Cavenaghi.El ex River fue comprado por el Girondins de Burdeos (pagó 11 millones de dólares) y llegó con la ilusión de tener una experiencia mejor que en el Spartak de Moscú, en donde terminó siendo suplente. Sin embargo, en Francia corrió la misma suerte: los nueve partidos que disputó fueron entrando desde el banco y apenas pudo marcar dos goles. Con la excusa de que tenía cuatro años de contrato, el técnico, el brasileño Ricardo Gomes, le dijo que iba a llevarlo de a poco. Pero se le fue un poco la mano y, por ahora, no le dio demasiada cabida. Pese a que unos meses atrás le dijo a Olé que era feliz en Burdeos, y que se bancaba la situación, Cavenaghi tiene ganas de pasar más tiempo en el campo que paseando por una ciudad "que es muy bonita".Teniendo en cuenta este dato, la intención de San Lorenzo sería seducirlo con la posibilidad de jugar la Sudamericana de este año y la Libertadores del que viene. Por supuesto: no alcanzaría solamente con el nombre del club ni con el de los torneos a participar, el que podría motivar a Cavenaghi es el del entrenador. Sin Ramón Díaz, desde ya, la operación sería imposible. Además, el jugador podría evaluar la posibilidad de una motivación extra: jugar, mostrarse y estar más cerca de una chance de Selección. Y si le pega una llamadita el Pelado, quién te dice que se vuelva. ¿O es un nuevo delirio?
Como si su historia estaría narrada por la mágica pluma de un escritor de novelas románticas, la vida sentimental de Fernando Cavenaghi bien podría formar parte de una antología de cuentos unidos bajo la temática común del amor para siempre y por sobre todas las cosas. ¿El motivo de esta introducción? El casamiento del futbolista con Soledad Ganior, su novia de toda la vida quien, al igual que él, es oriunda de General O'Brien, una localidad de 2.500 habitantes ubicada en el noroeste bonaerense, a pocos kilómetros de Chacabuco. El día indicado fue el pasado viernes 8, fecha en que los novios pasaron por la Parroquia Santiago Apóstol, en Nuñez, para sellar un amor que nació 10 años atrás y que los encontró unidos tanto en las calles de O'Brien como en las de Francia, en donde Cavenaghi juega actualmente en el Girondins de Burdeos. El gordo, tan como apodan al joven, llegó a la iglesia pasadas las 20, y fue él mismo quien recibió, con una sonrisa que no se le desdibujaba de la cara, a cada uno de los invitados que fueron acercándose. El ex delantero de River estaba enfundado en un impecable traje azul, acompañado por una camisa celeste y un pañuelo, atado con un broche de plata, sobresalía en su cuello. La mayor emoción de Fernando se produjo cuando vió descender, en la puerta de la parroquia, de dos micros a las casi 100 personas que habían viajado exclusivamente desde su pueblo para estar presente en la ceremonia. Y fue en ese mismo atrio donde hasta se permitió firmar algunos autógrafos a un grupo de hinchas millonarios. Además, entre las caras conocidas se pudo ver a sus ex compañeros en River, Martín Demichelis (actualmente en el Bayern Munich), y Germán "Poroto" Lux (quien llegó tomado del brazo de su novia, la modelo Natalia Forchino), su representante, Néstor Omar Sívori, y el ex arquero del club de Nuñez, Alejandro Saccone. A las 20.30 en punto llegó la novia, a bordo de un imponente BMW gris que, en cont




